La aldea en la que resido actualmente se sitúa cerca de un pueblo llamado Puenteareas, en la provincia de Pontevedra, a media hora de la ciudad de Vigo. Es una zona de mucha riqueza en flora y fauna. Grandes cultivos de viñas, maiz y apreciados árboles como Carballos (robles) y castaños; animales como zorros y variados clases de pájaros. Pero como siempre y como ocurre de forma constante en todo el territorio mundial de estas características, el dinero y la ambición sin escrúpulos de unos pocos acaban por destrozar la poca naturaleza virgen que nos queda. Y es que hablando con los vecinos que habitan en este paraíso terrenal, la pena y la impotencia reina en sus expresiones. No entienden como se está llevando a cabo la destrucción de miles de hectáreas en aras de construir un Puerto seco, un aparcamiento para miles de camiones. No sólo supone la destrucción de esta tierra fértil y pura sino que conlleva graves problemas como la pronunciada contaminación que este puerto seco genera. La forma con la que se está llevando a cabo es igual de cruel: expropiaciones que han dejado a sus habitantes sin sus casas y fincas de patrimonio familiar, la compra del metro cuadrado por un irrisorio precio. Esta magnifica idea está subencionada por la Xunta de galicia, en relación al puerto marítimo de Vigo. Sus anfitriones, los alcaldes del Concello de Salvatierra y Las Nieves, no han contado en ningún momento con la aprobación o la participación de sus habitantes. Poco cabe esperar de un alcalde, como el de Salvatierra, que en palabras de los vecinos " es un cambia chaquetas", ha pasado por partidos tan distantes entre sí ideológicamente hablando como, el UCD, el Partido Independentista, el PSOE, o actualmente el PP. Cabe mencionar que, como tantas paradojas de Galicia, sigue siendo el más votado.
En fin, aunque para otros tiene más cosas positivas que negativas (es cierto que supone muchos puestos de trabajo y que la zona se revalorizará mucho más) no creo que ello compense, en definitiva, ni a la tierra ni a sus habitantes.
En fin, aunque para otros tiene más cosas positivas que negativas (es cierto que supone muchos puestos de trabajo y que la zona se revalorizará mucho más) no creo que ello compense, en definitiva, ni a la tierra ni a sus habitantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario